viernes, 19 de abril de 2013

Análisis Dear Esther, por Indieviduo.

Análisis Dear Esther, por Indieviduo. (A.K.A. El mejor juego si buscas fondos de pantalla)



Al igual que un náufrago que se arrastra por la húmeda arena de la playa, desde su anegada embarcación en la costa hasta una oscura, pero aparentemente confortable cueva para buscar amparo de la incesante lluvia me acerco yo, tímida pero progresivamente, a Dear Esther. Habiendo escuchado su banda sonora con antelación y saboreando el mod inicial hasta que quedase desgastado como las rocas ante la actividad erosiva de los océanos decidí dar el paso y pillarlo por tres o cuatro euritos. Sólo puedo decir: “Gracias, benditas rebajas de Steam”.

Dear Esther es una novela interactiva, experiencia audiovisual, poema digital, arte jugable, simulador de paseíllos por la playa videojuego de aventuras desarrollado por el estudio Thechineseroom y disponible por descarga digital (aunque de pago) en la página oficial de los creadores y Steam.


Abro los ojos en una isla llamada Dear Esther. Sobre ella vuelan dos tipos de gaviotas: unas negras como la espesura de la noche y otras blancas, angelicales. Las más oscuras son las que cagan sobre las piedras y casas que pueblan de forma accidentada la ínsula , las otras disfrutan de los paisajes y matan a picotazos a sus adversarias. 





Para los menos avispados o los que no son gafapastas, las negras representan a los críticos que, llenos de bilis, criticaron la escasa jugabilidad, su corta duración o lo “aburrido” de su propuesta. A ellos he de decir que estáis meando fuera de tiesto, ya que criticar a Dear Esther por eso es como criticar  un juego cualquiera de la saga Super Mario por su argumento o The Binding of Isaac por sus gráficos. Por supuesto, los otros son los críticos que han entendido (o tal vez no) el espíritu del juego, que es el mismo que el de la mayoría del arte.

Un debate un poco intenso el que la industria entera se hace: “¿Son los videojuegos un método útil para crear arte?”. Ese es un tema que probablemente trate más tarde y que ahora obviaremos, pero aunque opines que los videojuegos así son pretenciosos o que se vive mejor únicamente con bombas jugables, criticarlos con tanta negatividad es como suspender las películas del cineasta Andrei Tarkovsky porque no entendiste los temas que trataban.


Embriagado por su poesía, maravillado por el vocabulario tan lírico y prosaico del que hace gala, La Isla  narra la trágica y romántica historia de Esther, una mujer fallecida en un accidente automovilístico. Tras unas enigmáticas y crípticas epístolas se esconden los secretos que oculta la trama. ¿Qué hacemos en la isla, que nos ha llevado hasta allí? ¿Quiénes son Donelly, Jakobson y Paul? ¿Y nosotros, quienes somos y quién nos ha dado vela en este entierro? Al igual que el cine de Lynch está en nuestra manos masticar el argumento y sacar conclusiones, puesto que el juego solo da preguntas, que se reafirmarán una vez jugado por segunda, tercera y cuarta vez.


Observo los paisajes, que me hipnotizan y cautivan, recorro los senderos del islote y acaricio sus piedras, su hierba, la pulpa de su vegetación. Mientras una música celestial me acaricia los oídos (y he de decir que me hace cosquillas) gracias a una emotiva y sentimental composición por parte de Jessica Curry y un doblaje melancólico que encaja como anillo al dedo a la temática y la estética del juego, acabando de construir la atmosfera etérea y onírica del mundo recorrido.


Dear Esther es perfecto en su imperfección. No se le pueden achacar fallos porque su propósito lo cumple de manera excelente, sin dejarse ninguna orilla que pisar ni cielos que surcar, rompiendo las nubes. Es quisquilloso y detallista hasta lo enfermizo y eso se nota y se le ha de valorar. Si se le puede reñir por algo es que aunque el motor gráfico Source ha sido utilizado con una maestría espeluznante (le han puesto botox y todo lo que se les ha ocurrido para que aparente cinco años menos) tiene pequeñas arrugas aquí y allá en forma de texturas planas o diminutas puntualizaciones tecnológicas que no acaban de encajar en un universo tratado con semejante delicadeza.


En resumen, Dear Esther es el chiquillo cohibido que se sienta en una esquina de clase y compone poemas mientras el resto de tíos aúllan como los adolescentes pardos que son y, he de decir, que me siento identificado con él. Te puede gustar menos o más su propuesta, pero a él no le importa que lo disfrutes, si no que le reconozcas que a pesar de eso su trabajo es maravilloso y encomiable. Así que, Thechineseroom, me despido diciéndoos… come back. Espero con ansias vuestro próximo juego.



Nota final: 8


PD: Siento el lenguaje literario, pero la naturaleza del análisis así lo requería.
PPD: Aprovecho la entrada para promocionar el increíble y sensacional trabajo de doblaje que hicieron Francisco J. Galos y José Francisco Castellano como traductor y doblador, respectivamente, ya que es de los mejores fandubs que he tenido el placer de disfrutar. Un aplauso para ambos, que se lo merecen a partes iguales. Podéis descargar la traducción pulsando aquí. http://www.respawnroom.com/dear-esther/











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