sábado, 16 de noviembre de 2013

Cásate y se sumisa Vs mi propia opinión


Sumisa,obediente, dependiente, mantenida, sin voz, sin voto, no hables, no respires, no pienses... sé un perfecto florero viviendo para tu esposo exclusivamente, no trabajes fuera del hogar, cría los hijos que Dios te dé y si son hijas ni se te ocurra enseñarles que existe algo llamado libertad.

 No tengas nunca independencia económica, prepárate cada vez que tu esposo lo requiera para ser copulada, aun no teniendo ganas y por supuesto ni se te ocurra tener un orgasmo. Tápate, vístete, ponte un burka y que nadie pueda mirarte, no existas...
¿Y en nombre de qué? En nombre de Dios, por supuesto.


No, no quiero ese Dios. No quiero ser una esposa perfecta, quiero ser YO. La más imperfecta quizás, la menos adecuada a los ojos de ese dios porque no me callo, porque me rebelo, porque no obedezco, porque no me cubro y ando desnuda por toda la casa sin el más mínimo pudor. Porque enseño a mis hijos lo que es tener un criterio propio y a seguir los dictados de su conciencia aun cuando sea políticamente incorrecto. Porque les digo que no es necesario el matrimonio para vivir el amor, que ellos decidan a quien amar independientemente del sexo que tenga ese alguien, y que decidan cual es el momento de la paternidad, y si no lo es, pues que tomen las decisiones que tengan que tomar, que más vale un hijo no nacido que un hijo no amado y desgraciado para el resto de sus días.

No quiero ser una esposa perfecta que agache la cabeza cuando su marido le dirija la palabra y asienta sin cuestionar nada aun cuando no esté de acuerdo. Quiero poder mirarle a los ojos y decirle NO, no estoy de acuerdo.

 No quiero morderme la lengua, y aguantar lo que venga sin rechistar. Quiero poder protestar si algo no me gusta, quiero tener la independencia de poder entrar o salir, hacer y deshacer cuando yo lo crea oportuno, sin dar más explicaciones.

Pero él tampoco quiere ser un esposo perfecto, puesto que entre todas las mujeres del mundo me eligió  mí. No fue por mi sonrisa, ni por mi deslumbrante belleza que no era tal. Me eligió por ser yo, imperfecta, directa, rebelde, con voz, con voto, con personalidad.

Y si ese dios no es capaz de ver que soy persona, que tengo cerebro, que pienso, que actúo, que opino, y que el hecho de ser mujer no es más que un accidente de los cromosomas, entonces no lo quiero para mí, ni para mi abuela, mi madre, mis hermanas y mis hijas. Si ese dios no me respeta, yo no le debo respeto tampoco.

La escritora Constanza Miriano ha editado su libro  "Casate y se sumisa" en España de la mano de la editorial Nuevo Inicio, creada por el Arzobispo de Granada, que aunque no he leído el contenido íntegro, he podido leer unos cuantos extractos de párrafos y que son un insulto a la mujer del siglo XXI . El Arzobispo de Granada no entiende la polémica suscitada por el dichoso libro, que aunque dice respetar las opiniones de todo el mundo no es más que un reflejo de una familia tradicional. ¿tradicional de que siglo? Porque esto viene de antiguo, afortunadamente la mujer de este siglo XXI se parece poco o nada a esa mujer que quiere aparecer como el "ideal". Como es justo exponer todas las opiniones aquí os dejo un enlace en el que el Obispo da sus razones.

Recomiendo leer este artículo de Sierra Norte Digital donde explican un poco la idea de donde sale el dichoso libro.
Y otro para recomendar por su agudeza es de Andrés Cárdenas y su blog Trajín de vida.

Si alguien se siente ofendido con mis comentarios solo puedo decirle que es mi opinión, y que es libre de comentar su desacuerdo, no pretendo convencer a nadie, simplemente esta es mi casa, y en casa de cada cual uno hace lo que le parece oportuno.


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